Amnistía: otro modo de ver la cuestión

No me toca a mí valorar los argumentos de la sentencia del Tribunal Constitucional y si es correcta o no la utilización del decreto ley para llevar a cabo una amnistía fiscal, que es lo que al final subyace en la misma. Doctores tiene la Iglesia. Y desde luego no voy a participar en el pobre debate político que ha suscitado.

Ahora bien, creo que sí merece la pena dedicarle unas líneas a los efectos económicos de la condonación de deudas fiscales que supone la repatriación de capitales, y a lo que no se ha dedicado mucha atención últimamente. En pocas palabras, podríamos decir que las consecuencias en términos económicos son todas positivas. Aumenta el dinero en circulación, lo que lógicamente es una buena noticia para la economía. Se incrementa la recaudación y la base impositiva de forma estructural, lo que desde un punto de vista estrictamente fiscal tiene sentido. Para conseguir que ese dinero vuelva a aflorar tienen que concurrir dos condiciones: un planteamiento lo suficientemente generoso por parte de la Administración para que lo incentive, de la mano de un endurecimiento de las sanciones a quien se le pille a futuro. Todo lo anterior bajo el manto de una absoluta seguridad jurídica.

Lo que más cuesta entender es que, si no se plantea en estos términos, el dinero no vuelve. Y más allá de que el origen de parte dichos capitales pueda resultar dudoso -ahí la labor de la Administración en certificar su procedencia-, la mayor parte de este dinero tiene origen lícito, aunque haya permanecido oculto para el fisco en muchas ocasiones de forma sobrevenida.

Condonar deudas fiscales tiene un coste político enorme. Pero económicamente está de sobra justificado. Por eso se hacen cuando las circunstancias apremian.  Viene bien recordar, aunque sea ir contracorriente, que las amnistías fiscales son algo habitual. No sólo en España, donde la de Montoro es una más -la cuarta o la quinta- en los últimos cuarenta años, sino también por ahí fuera. Ha sido práctica habitual en otros países europeos, incluido Alemania. Y lo seguirá siendo.

Artículo publicado en ABC.

José Ramón Iturriaga

José Ramón Iturriaga

Gestor de los fondos de inversión Okavango Delta FI, Kalahari FI y Spanish Opportunities. También gestiona el plan de pensiones Okavango PP. Es socio de Abante Asesores y colabora habitualmente con medios de comunicación como ABC y OndaCero, entre otros.
José Ramón Iturriaga

Latest posts by José Ramón Iturriaga (see all)

Dejar una contestacion

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.