La ampliación del Popular

Era conocido que el Banco Popular no había sacado todos los muertos del armario y que la ampliación de capital anunciada la semana pasada constituía la peor de las soluciones para el accionista del banco. A pesar de todo, eso es precisamente lo que han decidido hacer. Ha primado algo por encima de los intereses de los accionistas y por mucho que reviso el comunicado no logro entenderlo.

JRI-201600530-jose-ramon-iturriagaTras varios años con el pie cambiado, la entidad aún no había hecho público el coste de su exposición al sector inmobiliario. Su estrategia de enjuagar las pérdidas contra los resultados de los próximos años, cogida con alfileres desde el principio, se ha venido abajo por las condiciones del mercado. En estas circunstancias, lo lógico hubiera sido buscar la integración en otro grupo ya que constituía la mejor vía para aflorar parte del valor que, pese al déficit de provisiones, todavía tiene el banco.

En el Popular conviven dos bancos muy distintos: por un lado el malo fruto de los excesos cometidos al llegar tarde y mal al baile de los promotores en el año 2004 y responsable del agujero; y por otro, el más rentable del sistema financiero español que un año normal de ciclo va a ganar 1.000 millones de euros. Las cuentas no parecen complejas: si el valor en libros del banco es de 10.000 y le quitas 4.000 de agujero, te queda 6.000 millones de fondos propios que generan un beneficio de 1.000. El valor en bolsa del banco tras el batacazo del jueves era 3.500 millones de euros.

El problema para el accionista es que la solución planteada por la compañía, básicamente doblar el número de valores, reduce a la mitad el valor de cada acción. Ante esta realidad, resulta difícil entender las razones que han llevado al management a optar por este camino, más allá de permanecer en el sillón.

Si atendemos a criterios de valoración, descartando que sean necesarias más provisiones, habría que acudir a la ampliación. Tras las caídas en el precio, no se pueden descartar operaciones corporativas pues la ocasión parece idónea, sino única.

Artículo publicado en ABC.

José Ramón Iturriaga
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