Cosas teneres

Hemos llegado a un punto en los mercados en el que las cosas ya no son lo que parecen. O quizá siempre hemos estado ahí y sólo nos escandalizamos cuando asistimos a movimientos rayanos con la aberración. Sin ir más lejos, la subida del precio del petróleo de la semana pasada ha sido recibida como una buena noticia y el mercado ha respirado aliviado porque, al parecer, ha hecho suelo. Realmente asombroso. Los beneficios de un petróleo barato para las economías desarrolladas –y, consecuentemente, para el mundo- están fuera de toda discusión. Se trata de una transferencia de renta pura y dura entre los países productores y los consumidores. Lo entienden hasta mis hijos pequeños que en los últimos tiempos han visto crecer el botín de chucherías en las visitas periódicas a la gasolinera.

JRI - José Ramón Iturriaga - El quinto en discordia 08-02-2016Las razones que a posteriori -como siempre- se esgrimen desde distintos ámbitos sobre qué es lo que puede estar pasando son, a mi juicio, peregrinas. Por un lado, se está hablando del agujero que haya podido provocar una caída tan brusca y rápida como la que hemos visto en el precio del crudo. Sin duda, era difícil de prever tal corrección y son muchos los proyectos que se van a quedar colgados de la brocha. Con todo, la cifras de las que se está hablando no suponen para nada un riesgo para el sistema financiero internacional como algunos han insinuado últimamente. Para ponerlo en perspectiva, el “pille” ahora mismo es más pequeño que la exposición a crédito promotor que tenía el sistema financiero español en 2007. Nada como para escribir a casa.

Y por otra parte, también en estos días se habla de que tras las recientes caídas puede estar el quebranto que la caída del precio está provocando en los países productores y cómo estos, para tapar agujeros, se han visto obligados a desinvertir. Y sin duda esto es así. Y aunque sea difícil cuantificar la magnitud del importe del que se está hablando, es por definición finito. Por tanto, si lo que realmente hay tras este movimiento son las ventas de los fondos soberanos de los países productores, estamos ante una oportunidad para enmarcar.

Artículo publicado en ABC.

José Ramón Iturriaga
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