Crecimiento y pensiones en España

En lo que toca al conjunto de la economía española, la semana pasada conocimos dos importantes noticias. Por un lado, de Guindos confirmó que a estas alturas de año crecemos más y mejor de lo esperado. Por otro, conocimos el aumento del gasto en pensiones, que, en pocas palabras, se puede resumir en que hoy hay un millón de cotizantes menos que en 2007 para sostener un sistema que tiene más de un millón de pensiones adicionales en el mismo periodo.

La primera noticia suscitó la habitual controversia sobre si ha terminado o no la crisis. La segunda pasó algo más desapercibida, porque nadie se atreve a entrar a fondo en un tema tan sensible desde el punto de vista político y social. En ambos casos, el tratamiento por parte de la clase política resulta descorazonador, como poco. El oportunismo político se impone en un debate en el que una argumentación más técnica gozaría de mucho más sentido, no solo desde el punto de vista de la calidad del debate -que también-, sino –sobre todo– de cuál tiene que ser el camino a seguir.

Los habituales reproches de quienes no dan por cerrada la crisis –el alto nivel de paro, los bajos salarios y la ausencia de cambio de modelo productivo– no son argumentos que empañen los más mínimo el extraordinario vuelco que ha sufrido nuestra economía en los últimos años. Desde luego que no se ha recuperado el nivel de empleo de previo a la crisis, pero el ritmo de creación de puestos de trabajo durante los últimos años nos permite ser muy optimistas sobre el camino emprendido. Lógicamente, como una de las consecuencias de ese nivel de desempleo, los salarios no recuperan por el momento, pero lo harán. El cambio de modelo productivo es evidente para cualquiera que analice con un poco de detalle el comportamiento de la balanza de pagos española los últimos diez años. Sólo la extraordinaria evolución de la balanza por cuenta corriente es suficiente para hacernos una idea de lo que ha sucedido en España durante la década.

Respecto a las pensiones, la argumentación es todavía más rudimentaria. Nadie se atreve a hacer algo de pedagogía en un tema de tan importante. Las cuentas no salen y el modelo no es sostenible. Menos oportunismo y más pedagogía y coraje político para abrir un melón –la reforma del sistema de pensiones– que no puede esperar más.

Artículo publicado en ABC.

José Ramón Iturriaga

José Ramón Iturriaga

Gestor de los fondos de inversión Okavango Delta FI, Kalahari FI y Spanish Opportunities. También gestiona el plan de pensiones Okavango PP. Es socio de Abante Asesores y colabora habitualmente con medios de comunicación como ABC y OndaCero, entre otros.
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