El camino a las elecciones en Estados Unidos

Desde aquella celebre frase, «es la economía estúpido», la idea de que las posibilidades de reelección del presidente americano pasan casi exclusivamente por la evolución de la economía está muy extendida. Y desde luego ha sido así en el pasado, pero hay motivos para pensar que tal vez esta vez importe menos. O, mejor dicho, tal vez sea condición necesaria pero no suficiente. Si analizamos series históricas, pesa mucho más la popularidad del candidato en el momento de las segundas elecciones y en el caso del presidente Trump se produce una cierta anomalía. Su índice de aprobación es bajísimo, un nivel en el que ningún presidente americano ha revalidado mandato; pero nunca ha sido alto y a lo largo de su mandato no ha registrado grandes variaciones. Trump tiene su público y no ha defraudado, pero para gran parte de la población resulta abominable.

Además, tras varios años de bonanza económica, la economía no se encuentra entre las mayores preocupaciones de los americanos. De hecho, el principal problema que identifican es el liderazgo –una forma como otra cualquiera de señalar al presidente–, seguido de lejos por la inmigración y la sanidad. La economía es el cuarto problema, a notable distancia de las dudas que suscita Trump.

Así las cosas, en estas elecciones no se trata tanto de la economía, sino de que los demócratas sean capaces de presentar un candidato con tirón. La pelota está en su tejado. Las primarias empiezan en pocas semanas y los más de 3.000 delegados repartidos de forma proporcional al número de votantes en cada Estado tendrán que significarse. Las primeras votaciones son en Iowa, New Hampshire y Carolina del Sur y a primeros de marzo tenemos el supermartes en el que votan nueve Estados –California y Texas incluidos, los dos más grandes–. Para entonces probablemente todo el pescado esté vendido. Los perfiles menos ideologizados y que susciten menos antipatía son los que a priori tendrían más opciones frente a la bestia rubia.

En cualquier caso, es poco probable que la economía americana defraude este año. Y no será por culpa del presidente, quien prácticamente a diario, con la prudencia que le caracteriza, se atribuye los méritos de lo que hace la Bolsa. Por lo que, si de él depende, no va a ser. Gracias señor presidente, veremos qué pasa el próximo mes de noviembre.

Artículo publicado en ABC.

Sígueme

José Ramón Iturriaga

Gestor de los fondos de inversión Okavango Delta FI, Kalahari FI y Spanish Opportunities. También gestiona el plan de pensiones Okavango PP. Es socio de Abante Asesores y colabora habitualmente con medios de comunicación como ABC y OndaCero, entre otros.
José Ramón Iturriaga
Sígueme

Latest posts by José Ramón Iturriaga (see all)

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.