Emergentes, pero distintos

Junto a China y la subida de tipos de interés por parte del Reserva Federal, la crisis de los países emergentes se ha convertido en otro de los ‘trending topic’ financieros del momento. Las modas actúan como altavoces miméticos de un monotema que, más que iluminar el escenario, lo terminan oscureciendo. La caída del precio de las materias primas y la fortaleza del dólar, han provocado que algunas de estas economías entren en recesión. Tras muchos años con buen comportamiento –mejor aún si tenemos en cuenta lo vivido en el resto del mundo–, son varios los países que han hincado el pico y sin embargo, a pesar de las sensaciones que se puedan tener, no ha sucedido en todos. Las economías más afectadas han sido aquellas cuyo modelo productivo está más vinculado a la evolución del precio de estas materias primas pero creo que es importante no generalizar.

16-noviembre-eqed-jriturriaga-jose-ramon-iturriagaPor un lado, están las economías cuya evolución guarda relación con el precio del petróleo. En este grupo, hay que distinguir a los países árabes pues, a pesar de que las fuertes caídas en los precios han resultado en un quebranto en sus economías, no representan un problema sin solución. El argumento –utilizado por los pesimistas– de que las eventuales desinversiones que estos países ricos tuvieran que hacer podrían afectar al mercado resulta, me temo, un poco endeble. Sin duda, los beneficios de un petróleo bajo para los mercados son mucho mayores que el impacto de las posibles desinversiones de estos países por grandes que éstas sean. En este mismo grupo se encuentra también México, aunque el país está logrando aguantar mejor el temporal gracias a la recuperación de Estados Unidos, su principal socio comercial.

Por otra parte, se pueden destacar otras dos economías latinoamericanas que no lo están haciendo especialmente bien y con las que, además, España mantiene una estrecha relación a través de nuestras empresas: Brasil y Chile. En ambas, además de las caídas del precio de las materias primas, debemos sumar los cambios de gobierno y el agotamiento del ciclo tras los primeros síntomas de burbuja.

En cualquier caso, la clave, la gran diferencia respecto a momentos anteriores que algunos están sacando a colación, es la situación de la balanza de pagos. Hoy, prácticamente todas estas economías no tienen deuda en una divisa que no sea la suya, lo que hace poco probable que se repita lo vivido en los años noventa. Y podrán estar más o menos tiempo en recesión pero no vamos a asistir a una crisis de balanza de pagos como la de entonces. Esta tampoco va a ser la ola buena que mucho discípulo del apocalipsis anda esperando.

Artículo publicado en ABC.

José Ramón Iturriaga
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