España: asignatura pendiente

Tras el acuerdo europeo de reconstrucción alcanzado la semana pasada, toca analizar algunas de sus consecuencias en lo que a los mercados de capitales se refiere. Y todas son buenas, como reflejan el comportamiento del euro durante la semana pasada, o el bono a diez años italiano por debajo del 1%.

Este acuerdo debería servir para torcer el brazo a los euroescépticos que siguen siendo legión en la comunidad inversora. Dado que los grandes bancos de inversión son anglosajones, su opinión sobre el euro siempre ha estado muy sesgada por la opinión de la City y ésta nunca ha sido muy favorable. Los ingleses llevan hablando del fracaso del proyecto europeo desde el día siguiente de la firma del Tratado de Roma. Los pasos que han dado durante los últimos años el Banco Central Europeo y, más recientemente, Bruselas deberían sacar definitivamente de la ecuación la ruptura del euro. Este cambio de percepción resulta trascendental y tiene enormes consecuencias desde la óptica de las inversiones. El euro y los activos denominados en euros deberían dejar de cotizar con los descuentos de los últimos años. Y los mal llamados países periféricos son los que más se deberían beneficiar de este cambio de percepción.

En esa misma línea, los compromisos de reformas que han adquirido los países para optar a las transferencias son relevantes. La primera es acometer reformas estructurales que llevan demasiado tiempo en el tintero por su enorme coste político. Veremos hasta dónde llegan y cómo de ambiciosas son.

Ahora, con independencia que esta puede ser otra de esas ocasiones que se desaproveche, lo que sí evita este compromiso es que se reviertan algunas de las medidas beneficiosas de los últimos años, un riesgo que sobrevolaba España desde la formación de la coalición de gobierno. Más allá de la retórica triunfalista y de los gestos de cara a la galería, la política económica del ejecutivo no tiene margen para guiños de ningún tipo, todo lo contrario. No se saben cuáles son los compromisos a los que ha llegado Sánchez para acceder a las transferencias, ni cuál es la voluntad de cumplirlos. Así, algunos de sus compromisos más polémicos quedan descartados. De cabalgar contradicciones a tragar sapos hay una línea muy fina.

Así las cosas, el acuerdo de la semana pasada barre de un plumazo dos de los cuatro riesgos que identificábamos en los mercados: la posibilidad de que se enquistara el acuerdo europeo (y volviera a abrirse la caja de los truenos sobre la sostenibilidad del euro) y un eventual giro populista de la política económica del Gobierno. Un posible control de los rebrotes y una mayor concienciación sobre sobre la convivencia con el virus, podrían evitar nuevos confinamientos u otras medidas contundentes. Es nuestra asignatura pendiente.

Artículo publicado en ABC.

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José Ramón Iturriaga

Gestor de los fondos de inversión Okavango Delta FI, Kalahari FI y Spanish Opportunities. También gestiona el plan de pensiones Okavango PP. Es socio de Abante Asesores y colabora habitualmente con medios de comunicación como ABC y OndaCero, entre otros.
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