Homenaje a Draghi

No sería justo que Mario Draghi se fuera y no le dedicáramos un homenaje. Europa y el mundo le debemos mucho. Él ha sido el capitán del Banco Central Europeo en su etapa más difícil y el que cogió el toro por los cuernos en el peor momento de la crisis para evitar que el euro se fuera por el sumidero. El mérito no es exclusivamente suyo, pero él personifica el extraordinario giro de la política monetaria de estos últimos años.

Draghi ha conducido un Banco Central timorato por la terra ignota del nuevo monetarismo y acabó doblando el brazo a los halcones más reaccionarios. El balance de su mandato es de sobresaliente por lo que ha hecho, por cómo lo ha hecho y por cuándo lo ha hecho. No quiero ni imaginarme que hubiera sido de nosotros si al frente de la nave hubiera estado el ínclito Trichet. No caben reproches. No es achacable a él que no se haya levantado el estado de excepción. Una inoportuna guerra comercial y el brazo encogido de los que tienen margen fiscal son los principales responsables. En todo caso, el reconocimiento explícito de las limitaciones y contraindicaciones de la actual política monetaria, ha sido determinante para marcar la inflexión en la política monetaria, y con eso se ha despedido.

Si una vez más no se cumplen los peores augurios y las cosas se encarrilan más o menos rápido, espero que el Banco Central Europeo aproveche la oportunidad para salir del rincón en el que le ha metido el mercado. La política monetaria actual es la causa principal de las distorsiones que hay en los mercados de capitales y los inconvenientes de la heterodoxia monetaria empiezan a ser mayores que sus ventajas. Como apuntaba Luis de Guindos, vicepresidente del BCE, en una entrevista hace pocos días, los bancos centrales no son todopoderosos. Los tipos negativos no fomentan la inflación y tienen contraindicaciones cada vez más evidentes. Hay que tratar de deshacer el entuerto sin prisa, pero sin pausa. Ya se han empezado a dar pasos, tímidos pasos, en la dirección correcta. Que no decaiga. Entretanto, justo reconocimiento para el italiano al que le bastaron cuatro palabras para enderezar el rumbo de la política monetaria y recuperar la confianza de los mercados. Cuatro palabras que, créanme, fueron suficientes.

Artículo publicado en ABC.

José Ramón Iturriaga
Sígueme

José Ramón Iturriaga

Gestor de los fondos de inversión Okavango Delta FI, Kalahari FI y Spanish Opportunities. También gestiona el plan de pensiones Okavango PP. Es socio de Abante Asesores y colabora habitualmente con medios de comunicación como ABC y OndaCero, entre otros.
José Ramón Iturriaga
Sígueme

Latest posts by José Ramón Iturriaga (see all)

Dejar una contestacion

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.