El inicio de Trump y el diferencial europeo

Esta columna empieza a parecerse a El día de la marmota, la película protagonizada por Bill Murray, en la que el protagonista despierta cada mañana en el mismo día. Otra semana más, hay que comenzar destacando que la Bolsa americana cerró la jornada del viernes en máximos históricos. Nada puede con los índices americanos. Ni un crecimiento algo menor de su economía, ni las altas valoraciones desde una perspectiva histórica de los principales índices. Tampoco las subidas de tipos de interés por parte de la Reserva Federal Americana. ¡Ni siquiera los tuits de Trump! Nada. Solo el cielo parece ser el límite.

Soy de la opinión de que el estado natural de las Bolsas es estar en máximos, no tengo duda. En esa línea, los índices americanos se superan prácticamente todos los días coincidiendo con el convulso arranque de la legislatura de Donald Trump, lo que constituye la mejor prueba de que se ha instalado un cierto relativismo en lo se refiere al riesgo político. Los miedos atávicos a un desenlace apocalíptico, que nos han tenido atenazados los últimos años, se embridan y la sensatez –una vez más– termina por imponerse, lo que siempre es una magnífica noticia. El mercado recupera algo de racionalidad y el fin del mundo que, por definición solo será una vez en la vida, tendrá que esperar y a mí, como cantaba Chavela Vargas, me pillará bailando.

En el caso de la Bolsa europea, la incertidumbre política sí está representando un lastre para los índices. El mercado siempre lee cualquier acontecimiento relacionado con Europa como un desafío para el euro. No sé si esta sensibilidad por parte de los inversores va a durar mucho o poco, pero tengo pocas dudas sobre la continuidad de la moneda única. Si no se ha roto en estos últimos años, no creo que se vaya a romper ahora. Las reválidas que ha superado la moneda común desde que estallara la crisis económica deberían disipar cualquier duda. El mercado no tardará mucho en soltar este hueso.

Artículo publicado en ABC.

José Ramón Iturriaga
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