La banca coge tracción

*Gráfico de Economía Digital

Las cuentas de resultados de los bancos son un magnífico termómetro de la recuperación económica española. En la parte superior de las mismas encontramos los márgenes. Estos recogen, por un lado, el volumen de crédito y las condiciones en los que se concede; y, por otro, el volumen y condiciones en las que se financia el banco. Con estos datos podemos realizar una aproximación al estado del mercado de capitales. La parte inferior de las cuentas, por otro lado, es un buen reflejo de cómo están las cosas en la calle, ya que la morosidad tiene una elevada correlación con el momento económico.

Los datos que hemos conocido durante las últimas semanas permiten algo de optimismo. Aunque el stock –volumen– de crédito se esté reduciendo, es evidente que el flujo está aumentando. Basta con fijarse en las condiciones que la banca publicita en televisión o en las sucursales para darnos cuenta. Por otro lado, los monstruosos niveles de morosidad que se alcanzaron tras el pinchazo de la burbuja inmobiliaria, sobre todo por los impagos del crédito promotor, sin ninguna duda el cáncer del sistema, está reduciéndose a buen ritmo. Este entorno permite que los bancos sean capaces de liberar balance a mayor ritmo.

Por último, cabe mencionar, por lo que supone, el primer pago de dividendo en la historia de Bankia un año por delante de lo previsto en el MOU. Bankia, ni más ni menos, al que se ha culpado de muchos de los males que han aquejado a este país en los últimos años. El trabajo realizado por el actual equipo directivo es digno de elogio y un síntoma del esperanzador futuro ya no tan lejano de la entidad.

Subida de tipos

La semana pasada, la presidenta de la Reserva Federal (FED) americana dijo que es bastante probable que la esperada subida de tipos de interés llegue a la vuelta del verano. Será la primera subida en casi diez años. En primer lugar, cabe felicitarles. Los americanos suben los tipos porque sus políticas han sido exitosas. La recuperación económica, la creación de empleo y la recuperación de los salarios permiten, o mejor dicho recomiendan, que comience la normalización de la política monetaria.

Y como no podía ser de otra forma, el aviso de la presidenta ha desatado todo tipo de análisis que tratan de anticipar sus efectos colaterales. Bajo mi punto de vista, lo primero a tener en cuenta es el punto de partida. Los tipos están en niveles extraordinariamente bajos, por lo que los efectos no serán significativas tras las primeras subidas. Lo segundo sería el ritmo al que se producen, tanto en tiempo como en cuantía. Y no será muy rápido ya que –y esta quizá sea la reflexión mas importante a la hora de tomar decisiones de inversión los próximos años– no hay inflación ni se la espera. Por tanto, como conclusión de estos análisis cabe esperar que los tipos de referencia en Estados Unidos se estabilizaran por debajo de sus niveles históricos.

La economía americana, tanto empresas como hogares, no deberían verse muy afectadas por esta normalización. Paradójicamente, sobre quien puede tener mayor repercusión es sobre las economías emergentes por la esperable apreciación del dólar. Movimiento que, en parte, el mercado ya ha anticipado y cuyos efectos ya se están produciendo en algunas economías. En cualquier caso, del mismo modo que con el final de ‘quantitative easing’, hace ahora casi un año, todo apunta a que las consecuencias para los mercados no serán tantas ni tan graves como las que ahora se describen. No podemos olvidar que esta decisión se produce porque las medidas implementadas han sido efectivas. Soprende, o quizá no tanto, que los más pesimistas respecto a las consecuencias del movimiento de la FED son los mismos que decían que las políticas monetarias expansivas no iban a ser efectivas.

Nuevos máximos

En poco más de una semana la bolsa española ha subido un diez por ciento y está a las puertas del máximo anual. No he mirado las estadísticas pero seguro que es la mayor subida en ese plazo desde hace mucho tiempo. Detrás de este movimiento todos tenemos en la cabeza los grandes titulares de la semana. El acuerdo ‘in extremis’ del Eurogrupo ha permitido que Grecia permanezca en el euro y, más importante aún, ha demostrado a propios y extraños que dentro de este club no hay atajos y que las reglas son para todos. Sin duda, una gran vacuna frente a la fiebre populista que emerge en Europa. El petróleo vuelve a mínimos tras el acuerdo que levanta el embargo a Irán, que previsiblemente aumentará su producción de petróleo. Por añadir un último titular, los datos de actividad en China confirman que las caídas en bolsa de las últimas semanas no anticipaban el descarrilamiento de la economía asiática.
A pesar de todo, seguimos asociando los movimientos de los mercados y los grandes titulares, lo que nos lleva a pensar que el comportamiento de los primeros es aleatorio y nos impide ver lo que realmente hay detrás. La bolsa la forman un conjunto de empresas cuyo valor a largo plazo depende exclusivamente de sus cuentas de resultados. Así de sencillo. Muchas de las empresas tienen cien o ciento cincuenta años de historia y han superado incluso guerras mundiales, y su capitalización en bolsa ha sido mayor o menor siempre en función de lo que ganaban y lo que el mercado pagaba por su capacidad para generar beneficios. Por tanto, aunque asociamos el comportamiento de las bolsas a temas exógenos, la clave para predecir hacia dónde van está en sus cuentas.
Y si hablamos de beneficios empresariales, esta semana comienza la publicación de muchas compañías en España. Los resultados del segundo trimestre serán la prueba del algodón a la recuperación macro española y cómo se está trasladando a las cuentas de resultados. Mostrarán, además, el enorme apalancamiento operativo que las compañías españolas han cosechado tras los ajustes realizados por la enorme crisis vivida.

José Ramón Iturriaga
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