Las listas del apocalipsis

Como cada año por estas fechas, estamos en época de listas. Listas de los mejores deportistas, de los mejores libros, de las personas más influyentes o ricas. Listas de regalos y de objetivos para el año nuevo. También se elaboran listas de cuáles van a ser las películas, series o novelas que triunfarán en el nuevo año. Y los mercados financieros no son ajenos a esta moda. De un tiempo a esta parte se vienen elaborando listados para todos los gustos. Desde objetivos de precios para todos los activos hasta los niveles de tipos de cambio o tipos de interés. Sin embargo, más allá de estos compendios de pensamientos hechos con más o menos rigurosidad, más o menos fundamentados, también han proliferado listas de eventos apocalípticos.

EQED-11-01-16-JRITURRIAGASe ha desatado una competición por anticipar los mayores males que van a sacudir a los mercados financieros durante el año siguiente, atribuyendo una probabilidad razonablemente alta a los desenlaces apocalípticos. No se trata simplemente de anticipar qué economías van a tener peores datos o qué activos serán los que peor comportamiento ofrezcan en términos de rentabilidad. Una competición en toda regla en la que muchas cabezas con parte en el sistema financiero se tiran a la piscina anticipando el fin del mundo. Utilizando la terminología del ensayista e investigador de origen libanés Nassim Taleb, tratan, en definitiva, de identificar el próximo cisne negro.

Hay teoría y teóricos más originales que elaboran escenarios descabelladas sobre el futuro y otras que simplemente anticipan el peor escenario posible para  incertidumbres que hoy permanecen abiertas. Las más disparatadas consiguen colarse en los medios generalistas, proclives a hacerse eco de este tipo de informaciones, sobre todo si lleva la firma de algún sospechoso habitual.

Lo mejor ante este tipo de noticias es recordar que los cisnes no son negros. Es decir, los eventos e imprevistos rara vez tienen desenlaces apocalípticos. Y si nos vamos al extremo, por definición el fin del mundo solo sucederá una vez en la vida. Por ello, mucha mala suerte tendríamos que tener para que nos tocara a nosotros, a pesar de lo que digan todos los contumaces pesimistas.

Artículo publicado en ABC.

José Ramón Iturriaga

Gestor de los fondos de inversión Okavango Delta FI, Kalahari FI y Spanish Opportunities. También gestiona el plan de pensiones Okavango PP. Es socio de Abante Asesores y colabora habitualmente con medios de comunicación como ABC y OndaCero, entre otros.
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