La macro seguirá sorprendiendo

Estamos a mitad de partido y toca revisar la evolución de las variables macroeconómicas en este 2017. Y las noticias no pueden ser mejores. El mundo crece más y crece mejor. Por primera vez desde la salida de la recesión, las tres principales zonas económicas y los grandes países emergentes crecen de forma simultánea. Y no es gracias a las políticas de Donald Trump, de eso no cabe ninguna duda. A diferencia de otros años, el mejor comportamiento de la economía no se debe a la caída del precio del petróleo, a estímulos fiscales o a las políticas monetarias ultralaxas de los bancos centrales, todo eso ya está por detrás. La aceleración actual del PIB mundial se sustenta sobre fundamentales mucho más sólidos, lo que constituye el mejor argumento para pensar que dicho crecimiento ha llegado para quedarse. En consecuencia, resulta probable que los datos de crecimiento de los próximos años sigan sorprendiendo al alza.

La economía estadounidense es, paradójicamente, la que menos sorpresas está dando. Hay que recordar que también es la que mejor comportamiento ha tenido durante los últimos años y en la que las expectativas eran más elevadas. Además, el revulsivo Trump se está quedando en nada. En cualquier caso, sigue creciendo de forma sostenida cerca del 3% y el desempleo se encuentra en mínimos prácticamente históricos. El Reino Unido, tal y como estaba previsto, sufre las consecuencias del brexit y se desacelera en 2017. Tras un final del pasado año sorprendentemente positivo, parece que la incertidumbre sobre su salida del mercado único empieza a hacer mella.

La economía de la zona euro lo está haciendo mucho mejor de lo que cabía esperar y está siendo la gran sorpresa del año, fundamentalmente por lo bajas que estaban las expectativas. Además de España, también el resto de economías comunitarias han cambiado, para mejor, su modelo productivo y ahora disfrutan de unas dinámicas mucho más sólidas. Destaca Alemania, creciendo por encima del 2%, en pleno empleo y sueldos subiendo. Francia también crece más que el año pasado y las eventuales reformas estructurales que el nuevo gobierno de Macron ha prometido, deberían añadir entre medio punto y un punto más de crecimiento potencial a futuro. La otra cara de la moneda es Italia, que sigue con crecimientos modestos, aunque parece lógico pensar que la recuperación del resto de la zona euro ayudará, sobre todo gracias al sector exterior. Así las cosas, el mantra de que el crecimiento potencial de la economía europea es estructuralmente bajo hay que ponerlo en cuarentena. Sorprende, y tras un análisis de cómo lo está logrando, seguirá sorprendiendo.

Artículo publicado en ABC.

José Ramón Iturriaga
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