Mínimo histórico del bono alemán

El viernes pasado la rentabilidad del bono a diez años alemán, el conocido como Bund, tocó un nuevo mínimo histórico: -0,41%, por debajo del tipo de depósito del BCE. El resto de bonos europeos también está en mínimos históricos. El español, en algún momento de los últimos días tocó el 0,20%; el francés también está en negativo; e incluso el italiano con un Gobierno populista en constante enfrentamiento con Bruselas, está por encima del 1,5%.

A riesgo de sonar pesado, una semana más a vuelta con los bonos. Sin embargo, creo que las circunstancias por las que alguien está dispuesto a perder un 0,4% al año durante una década merecen una reflexión. Hace no mucho, la respuesta era la incertidumbre sobre el euro. Ante la posibilidad de que nuestra divisa saltara por los aires, los inversores estaban dispuestos a comprar bonos (alemanes) con rentabilidades negativas por si, llegado el momento apocalíptico, ya no hubiera euros sino marcos. Entonces pudo valer como excusa. Hoy no estamos ni por asomo en esa circunstancia. Todos los países de la zona euro, Grecia e Italia incluidos, se financian en unas condiciones extraordinarias. La ausencia de discriminación por parte del mercado es el mejor argumento para explicar que detrás de los precios actuales no está el riesgo de ruptura del euro.

Otra razón podría ser que el mercado esté descontando deflación. Perder un 0,4% al año puede ser una buena opción si se considera que vamos a entrar en una ola deflacionista que provocará una mayor pérdida de valor del dinero. Sin embargo, eso tampoco es algo que resulte muy evidente. De hecho, en Europa y a pesar de todo, estos últimos años hemos tenido inflaciones entre el 1 y el 2%. Nada extraordinario, pero desde luego tampoco nada como para preocuparse y más con los sueldos subiendo en toda Europa.

Otra posibilidad sería que se estuviera descontando la posibilidad de que el BCE bajará más la tasa de depósito. Podría ser, pero esa situación, sin riesgos de deflación, sería coyuntural, por lo que no tiene mucho sentido comprometerse a diez años.

Y la última posibilidad y quizá más verosímil es que se trata de simple especulación. Comprar a estos niveles, subiéndose a la ola, en la esperanza de vender algo más caro. En un mercado como el actual en el que los movimientos se magnifican, probablemente sea lo más razonable. El tiempo dirá.

Artículo publicado en ABC.

José Ramón Iturriaga
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José Ramón Iturriaga

Gestor de los fondos de inversión Okavango Delta FI, Kalahari FI y Spanish Opportunities. También gestiona el plan de pensiones Okavango PP. Es socio de Abante Asesores y colabora habitualmente con medios de comunicación como ABC y OndaCero, entre otros.
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