Nacionalismo empresarial

Es algo recurrente: Las operaciones corporativas en las que una empresa española es objeto de deseo de alguna extranjera resucita un patriotismo muy mal entendido. «Interés nacional», «activos estratégicos», incluso «marca país» son algunas de las (malas) excusas que algunos esgrimen para evitar que determinados activos puedan cambiar de manos. Y en seguida el lenguaje bélico se apodera de la escena y los gobernantes no dudan en meter baza como si de una batalla se tratara.

20180319 EQED ABCHay muchos ejemplos recientes. La nacionalización de YPF, Endesa y, ahora, Abertis. Los argumentos no varían en nada. Y lo único que se trata es de mantener la españolidad de la compañía a toda costa. No se presta atención a ningún criterio económico ni de seguridad jurídica, lo importante es defender la plaza.

Esta forma de actuar tiene buena venta de cara al público general, pero no parecen entender el enorme perjuicio que, en aras a mantener el domicilio social de una compañía, se causa a la economía. Es de una cortedad de miras que da miedo. Los anglosajones lo han entendido mucho mejor que nosotros, saben que las reglas del juego son como son: unas veces compras y otras te compran. Y que eso redunda en unas claras ganancias de competitividad y mejores prácticas que a quien más beneficia es a los habitantes de dichas economías.

Artículo publicado en ABC.

José Ramón Iturriaga

Gestor de los fondos de inversión Okavango Delta FI, Kalahari FI y Spanish Opportunities. También gestiona el plan de pensiones Okavango PP. Es socio de Abante Asesores y colabora habitualmente con medios de comunicación como ABC y OndaCero, entre otros.
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