No hay culpables

Hemos hablado mucho de la naturaleza de esta crisis y las diferencias con otros periodos anteriores. Ahora hay un aspecto al que no nos hemos referido y que también supone un cambio notable con respecto a crisis anteriores, sobre todo con las más recientes: no hay culpables.

En el origen de la anterior crisis estuvo el sistema financiero, sobre todo los bancos de inversión que cebaron una burbuja cuyo pinchazo desató la debacle. En 2012 el problema fueron los países periféricos (PIGS) que, por así decirlo, habían sido demasiado imprudentes en la gestión de sus finanzas. Sin embargo, en la actual crisis no hay ningún culpable, ni es consecuencia de ningún exceso previo.

Esto constituye una diferencia relevante y facilita la adopción de las medidas necesarias para atajar sus efectos. Ahora no se está rescatando a los bancos o a los países periféricos y no hay ningún tipo de dilema moral para aplicar las medidas que sean necesarias para terminar cuanto antes con el cierre que nos hemos impuesto. Esto explica, en parte, la velocidad y la decisión de la reacción, tanto por el lado de política monetaria como por el de política fiscal, y evita que se les pueda echar en cara a las autoridades que, como en ocasiones anteriores, las medidas de rescate económico estaban destinadas a unos u otros.

De igual forma, la respuesta de la Unión Europea esta vez será distinta, más rápida y contundente, sin excusas. Aunque lo enmarquen en un lenguaje que pueda estar abierto a distintas interpretaciones, moralmente no tienen escapatoria.

Todo lo anterior se traduce en medidas adicionales más o menos coordinadas, lo que sin duda contrasta con lo que vimos entre 2008 y 2012. El aprendizaje de la última crisis –no ir a remolque de los acontecimientos– se va a traducir en una mejor y más pronta salida de la actual. Las cosas se pondrán peor antes de mejorar, pero si algo define a esta crisis es la velocidad a la que se suceden los acontecimientos, tanto para mal –en las horrendas cifras de la crisis sanitaria– como para bien –a la duración de las medidas de confinamiento y su impacto económico–.

Artículo publicado en ABC.

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José Ramón Iturriaga

Gestor de los fondos de inversión Okavango Delta FI, Kalahari FI y Spanish Opportunities. También gestiona el plan de pensiones Okavango PP. Es socio de Abante Asesores y colabora habitualmente con medios de comunicación como ABC y OndaCero, entre otros.
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