No hay tiempo

Los tiempos los marca la evolución de la crisis sanitaria. Primum vivere. Ahora, eso no puede querer decir que, como en la crisis sanitaria, también debamos a ir remolque de los acontecimientos en la gestión de la crisis económica. El Gobierno es el último responsable y debe aclararse. No son tiempos de fintas políticas, gestos de cara a la galería o guiños populistas: es el momento de gestionar. No se puede mantener cerrada la economía ni un minuto más de lo necesario para superar la crisis sanitaria, cada día cuenta. Y ya sabemos que la siguiente fase pasa por realizar test masivos, confinamientos selectivos, uso general de mascarillas y reapertura progresiva de la economía. Hay que copiar lo que ha funcionado en otros países.

En el diseño del proceso de recuperación tienen que imponerse los criterios técnicos. Un único mando, la vicepresidenta económica, que junto con la comisión delegada de asuntos económicos y en diálogo constante con las comunidades autónomas, los agentes sociales y la oposición, definan, comuniquen y ejecuten la estrategia que nos permita volver a la normalidad lo antes posible. Lo urgente es volver a trabajar para minimizar el daño al tejido productivo.

No hay excusas, esto sí lo estamos viendo venir. Lo planteado hasta ahora está bien tirado, pero hay que perseverar en una vuelta a la normalidad lo más rápida y segura posible. Y la colaboración público-privada resulta esencial para tener éxito. Las empresas son las primeras interesadas en volver a la normalidad y, como hasta ahora, deberían ser la principal correa de transmisión de las medidas que se adopten. Los bancos, como hemos señalado en esta página, son parte de la solución como canales fundamentales para que la liquidez fluya hacia el tejido empresarial. Europa también es parte de la solución y, de una forma u otra, nos va a proporcionar la necesaria capacidad de financiación para muchas de las medidas que se han adoptado y las que todavía están por llegar.

Si en el apartado del empleo lo realmente importante no es lo que se ha destruido en las últimas semanas, sino lo que seamos capaces de hacer una vez levantemos el cierre, hay que entender que eso pasa porque sobrevivan el mayor número de empresas. Y lo idóneo es que fueran todas, veremos qué es lo posible.

Primum vivere deinde philosophari.

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José Ramón Iturriaga

Gestor de los fondos de inversión Okavango Delta FI, Kalahari FI y Spanish Opportunities. También gestiona el plan de pensiones Okavango PP. Es socio de Abante Asesores y colabora habitualmente con medios de comunicación como ABC y OndaCero, entre otros.
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