Parálisis política

La semana pasada, The Economist irrumpía en las elecciones españolas pidiendo el voto para el partido socialista, suscitando, como no podía ser de otra forma, bastante polémica. A bote pronto, dos son las reflexiones que me sugieren tanto el artículo como las reacciones al mismo.

Por un lado, no deja de sorprenderme la relevancia que damos a la opinión de los foráneos. La publicación inglesa goza de un enorme prestigio y como ha hecho cada vez que ha tenido ocasión no iba a dejar pasar algo tan relevante, pero tiene poco sentido que esta opinión se haya convertido por sí misma en parte del debate político nacional. Las cosas no funcionan igual por ahí fuera. La opinión de las distintas cabeceras españolas que afectan a otros países europeos no tiene apenas repercusión, lo que denota, sin duda, un cierto síndrome de inferioridad similar al que demuestran algunos países latinoamericanos con lo que se dice desde aquí. Lo más relevante es la importancia que le damos desde aquí a esas opiniones. ¿O creen de verdad que a los británicos les importa lo más mínimo lo que pensemos nosotros sobre cuál es la mejor solución para el brexit?

Por otra parte, ya metidos en harina, podemos entrar en las razones que llevan al semanario británico a pedir el voto para el PSOE. En pocas palabras, consideran que cuanto mejor resultado consiga el PSOE mejor situación estará para liderar las reformas que necesita el país. Creen que la mejor forma de romper con la ingobernabilidad de los últimos años es mediante un gobierno fuerte en el que los peajes a nacionalistas y Podemos sean menores. Apuntan a que la mejor fórmula sería una coalición con Ciudadanos.

El principal problema del artículo del The Economist es que de su análisis subyace la superioridad moral con la que tratan los temas españoles. Considera, además, que el planteamiento de Ciudadanos en Cataluña resulta inadecuado porque cierra las puertas al diálogo y abrazan las tesis obscurantistas para descartar una coalición a la andaluza a nivel nacional.

Pensar que Pedro Sánchez es quien mejor puede liderar las reformas y los desafíos que tiene por delante España en los próximos años denota un desconocimiento irresponsable de la realidad española. Más allá de los eslóganes, nadie sabe cuáles son las recetas de Sánchez. Probablemente ni él lo sepa, depende del día.

Artículo publicado en ABC.

José Ramón Iturriaga
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José Ramón Iturriaga

Gestor de los fondos de inversión Okavango Delta FI, Kalahari FI y Spanish Opportunities. También gestiona el plan de pensiones Okavango PP. Es socio de Abante Asesores y colabora habitualmente con medios de comunicación como ABC y OndaCero, entre otros.
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