Sobra pesimismo

Hasta hace pocas semanas, la gran preocupación de los inversores era la ralentización de la economía mundial y la posibilidad de estar a las puertas de una recesión como la vivida en 2008. Hoy, después de que los datos se hayan empeñado en desmontar titulares catastrofistas, hemos llegado al otro extremo: las subidas de tipos de interés como consecuencia de una recuperación más temprana y fuerte de lo que estimaban todos los analistas resultan no ser positiva para los mercados. ¡Acabáramos! Otros pensamos que ni una cosa ni la otra, aunque para los voceros habituales del mercado, por completo instalados en el marketing del miedo, nada vale. No se puede decir que constituya una sorpresa porque se ha convertido en algo habitual, pero sí resulta ciertamente repetitivo.

jriiturriaga-abc-23052016En las próximas semanas y a medida que se confirme la probable subida de tipos por parte de la Reserva Federal (FED) norteamericana, más voces se sumarán al coro de economistas que vaticinan daños colaterales de calado para la recuperación del crecimiento económico. Esa misma recuperación que hasta ahora no existía ya que el mundo se aproximaba a una depresión de proporciones bíblicas. No parecen desear un año tranquilo.

En la medida que la decisión de la FED se produzca por las razones correctas, como el crecimiento económico, el empleo o el incremento de los salarios, el mercado no debería reaccionar de forma negativa, más bien todo lo contrario. Incluso aunque existan algunas dudas en los días posteriores. Si tenemos en cuenta el punto de partida, que fue extraordinariamente bajo, la subida de tipos constituye, ante todo, un síntoma de normalización en la percepción del riesgo.

Artículo publicado en ABC.

José Ramón Iturriaga
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