‘Terra ignota’ monetaria

Desde principios de los años ochenta se celebra esta reunión de banqueros centrales, ministros de Economía y académicos de todo el mundo que tiene lugar a finales del mes de agosto y que marca el inicio del curso escolar en los mercados financieros. Coincide, por ejemplo, con el regreso de las voces más conocidas de la radio o los últimos días de los becarios en las redacciones, los banqueros centrales vuelven al trabajo y con su habitual ambigüedad, trazan las líneas principales de las políticas monetarias de los próximos meses. Siempre tiene interés, hoy quizá más porque estamos en terra ignota en lo que a política monetaria se refiere.

ABC - José Ramón Iturriaga - 29-08-2016El punto de partida es la clave. En líneas generales todo el mundo parece haber hecho suya la definición de Lawrence Summers de la actual situación económica global: “secular stagnation” o estancamiento secular. Es decir, años de bajo crecimiento que están aquí para quedarse a no ser que algo cambie cuyas consecuencias ya pueden apreciarse: auge del populismo –desde Trump al brexit, de Podemos a Putin, su “éxito” se cimenta en la crisis económica-; y sistemas de pensiones en riesgo por los bajos tipos de interés.

Así las cosas, no parece que se trate de una reunión en la que puedan felicitarse por lo hecho hasta ahora. Se espera una valoración sobre cuánta pólvora seca les queda para revertir la situación y visto lo visto las posibilidades son muchas. La caja de herramientas a las que puede echar mano la Reserva Federal está prácticamente sin tocar y una mayor heterodoxia por parte de todas la autoridades monetarias –cada una dentro de sus limitaciones- es más que probable en los próximos tiempos. La amenaza del estancamiento secular y sus nefastas consecuencias así lo requieren.

Este cambio de marcha por parte de los bancos centrales no deja indiferentes a los mercados que tienen que empezar a poner en precio un entorno de mayor crecimiento, con algo más de tolerancia respecto a la inflación y en el que se buscará una solución a los problemas colaterales del nuevo orden monetario –como son los tipos negativos. Esta es la respuesta que cabía esperar y es la que estamos teniendo, no conviene minusvalorarlo.

Artículo publicado en ABC.

José Ramón Iturriaga
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