Turquía y lo que Erdogan sabe

Agosto es un mes que se asocia con lío en los mercados. Si hiciéramos un análisis más en detalle, probablemente no sea muy distinto a otros meses del año en cuanto al número de eventos. Sin embargo, como el mundo está de vacaciones, cada uno de esos eventos tiene un eco mucho mayor. Y este año la protagonista parece que va a ser Turquía. Yo preferiría hablar de alguno de los otros culebrones del verano –por ejemplo, el del portero del Real Madrid y cómo de bien o mal se lo han tomado los atléticos– pero me toca lo que me toca.

20180813 EQED JRIturriagaComo no podía ser de otra manera, el último episodio de la crisis lo han desatado unas declaraciones del presidente americano en las que amenazaba con la imposición de aranceles a Turquía. Sin embargo, esta crisis viene de largo. En el último año la lira turca se ha devaluado más de un 30%, a medida que la economía otomana ha dado señales de sobrecalentamiento sin que las autoridades turcas hayan sido capaces de embridar la situación.

Más allá de los llamativos titulares que los protagonistas de este último episodio propician –porque hay que recordar que el presidente turco tampoco está ayudando mucho para reconducir la situación– y a pesar de su repercusión en los medios de comunicación, resulta exagerado afirmar que la situación actual degenere en una crisis de deuda de los países emergentes. En primer lugar, porque los desequilibrios de la economía turca no son comparables al resto de emergentes, con la excepción de Argentina –que ya está con un programa del FMI– y Rusia, por lo que se trata de una crisis encapsulada. Por otra parte, no es la primera vez que un país emergente vive una situación similar y los pasos a dar para evitar el peor de los desenlaces son de sobra conocidos. Se pueden dar solos o acompañados por un programa del Fondo Monetario Internacional. Y esto lo saben los turcos, por mucho que ahora estén instalados en la retórica belicista con la que su presidente se ha enfrentado a las declaraciones de Trump. Erdogan sabe que su popularidad depende de la situación económica del país. Y sabe que no gana nada buscando atajos populistas. Lo veremos en los próximos días.

Artículo publicado en ABC.

José Ramón Iturriaga
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