El último gran baile de los bancos

En la primera fase de la reestructuración, el sector bancario pasó de más de 50 instituciones financieras a poco más de diez, una consecuencia directa del pinchazo de la burbuja inmobiliaria. Hace dos años dio comienzo una segunda fase en la que son las propias entidades las que llevan la iniciativa. Y podemos distinguir tres tipos de operaciones.

Por un lado, estarían las paneuropeas, protagonizadas por los grandes bancos del continente para tratar de lograr tres o cuatro grandes grupos que operen en toda Europa. Estas operaciones, a pesar de que el supervisor europeo –el BCE– las empuja mucho de palabra, son muy difíciles de ejecutar en la realidad debido, sobre todo, a la ausencia de sinergias evidentes y la falta de homogeneidad a nivel regulatorio –ambos inconvenientes prácticamente insalvables–.

En segundo lugar, la compra de bancos extranjeros como estrategia para diversificar la cuenta de resultados. Ha sido la fórmula empleada por los grandes bancos españoles y les ha permitido aplicar su forma de hacer las cosas en mercados comparables a la España de hace treinta o cuarenta años. Esta estrategia, sin duda exitosa, resulta difícil de replicar por los diferenciales de valoración y las grandes necesidades de capital que requieren.

Y, por último, están las operaciones entre bancos locales, en las que están participando todos los bancos de España, cada uno a su manera. En este caso, las sinergias resultan evidentes –más en un entorno de exceso de oficinas bancarias–, no hay problemas de regulación y el supervisor las apoya. Hemos contemplado ya algunas operaciones, pero veremos muchas más. Los compradores y los vendedores están identificados: los primeros son los más o menos grandes y los segundos son los pequeños que tienen muy difícil cumplir con los requisitos regulatorios –más aún en un entorno de bajas rentabilidades.

El baile ya ha empezado y algunos han hecho rápido (mucho) los deberes, vieron la oportunidad y la aprovecharon. Otros, que han hecho alguna cosa casi sin querer, parece que van a seguir tratando de aprovechar lo que pueda surgir. Para el resto de entidades, la fiesta no va con ellos, al menos aparentemente. En unos años tendremos la perspectiva suficiente para juzgar quién supo analizar y aprovecharse de una oportunidad como la actual.

Artículo publicado en ABC.

José Ramón Iturriaga
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